La Vitamina D aporta grandes beneficios para la salud, pero, desafortunadamente, un porcentaje muy importante de la población española presenta déficit de esta vitamina.
En este artículo descubrirás cuales son las funciones de la Vitamina D, qué síntomas puede provocar su déficit y cómo podemos obtener esta vitamina tan importante para nuestro organismo.


Funciones de la Vitamina D

Se consideran niveles óptimos de Vitamina D en sangre (se mide como 25 OH-Vitamina D) a partir de 50 nmol/L.
La importancia de la Vitamina D radica en sus numerosas funciones:

  • Ayuda a absorber el calcio, necesario para:
    • tener unos huesos fuertes y reducir el riesgo de osteoporosis.
    • una contracción normal de los músculos (como el músculo cardíaco).
    • unos impulsos nerviosos correctos, que nos aseguran un buen funcionamiento cerebral y del sistema nervioso periférico.
  • Participa en la síntesis de serotonina, la “hormona de la felicidad”, con lo que puede prevenir la depresión. La serotonina también ayuda a regular el ritmo circadiano.
  • Está implicada en un correcto funcionamiento de nuestro sistema inmune: incrementa nuestras defensas y reduce el desarrollo de autoinmunidad.
  • Reduce la inflamación de la mucosa intestinal.
  • Ayuda a regular los niveles de glucosa y colesterol en sangre y regula la presión arterial.


¿De dónde obtenemos la Vitamina D?

La mayor parte de la Vitamina D se produce en el cuerpo cuando estamos en contacto con la luz solar. Se ha calculado que unos 15 minutos al día de exposición sin protección en brazos y piernas es suficiente para no padecer déficit de Vitamina D. Los meses de abril a octubre son los más importantes, puesto que de noviembre a mayo la inclinación de los rayos no favorece la absorción de Vitamina D.
Si nos exponemos más de 15 minutos al día, debemos usar protección solar, especialmente durante el verano.

También obtenemos la Vitamina D a través de los alimentos.
Los alimentos de origen animal contienen Vitamina D3 y los de origen vegetal contienen Vitamina D2, las dos son formas inactivas de Vitamina D. Para una mayor absorción se requiere un aporte suficiente de grasas saludables en la alimentación. En el hígado y los riñones se produce la transformación de las formas inactivas en formas activas de Vitamina D (calcidiol y calcitriol).
Alimentos ricos en Vitamina D:

  • Salmón
  • Sardinas
  • Atún
  • Caballa
  • Trucha
  • Bonito
  • Huevos
  • Lácteos
  • Setas 
  • Productos enriquecidos con Vitamina D


Consecuencias de un déficit de Vitamina D

Cuando el déficit de Vitamina D es importante y de forma crónica puede producir:

  • Raquitismo en los niños: los huesos se debilitan y se deforman y causan dolor.
  • Osteomalacia en adolescentes y adultos: dolor de huesos y debilidad muscular.

Cuando el déficit de Vitamina D no es tan severo, podemos observar:

  • Osteoporosis (falta de calcio en los huesos), que aumenta el riesgo de fracturas.
  • Cansancio y fatiga.
  • Bajo estado de ánimo y depresión.
  • Sistema inmune debilitado, produciendo un incremento del riesgo de infecciones y de enfermedades autoinmunes.
  • Hipertensión arterial.
  • Fibromialgia, dolor articular, muscular, óseo.


Factores de riesgo de un déficit de Vitamina D

Hay múltiples factores y la mayoría están relacionados con la falta de exposición solar:

  • Alta contaminación en el ambiente.
  • Usar cremas de protección solar todo el día.
  • Pasar la mayoría del día en espacios cerrados.
  • Vivir en zonas con edificios muy altos que bloquean el paso de la luz del sol.
  • Color de piel oscura: cantidades más elevadas de melanina impiden la absorción de la luz solar.

Otros factores:

  • Obesidad: la Vitamina D se acumula en la grasa y no llega al torrente sanguíneo.


¿Puede ser nocivo un exceso de Vitamina D?

Un exceso de Vitamina D puede causar múltiples síntomas como náuseas, vómitos, pérdida del apetito, deshidratación, y en casos más graves, puede causar arritmias y hasta la muerte. Por eso es muy importante que tu médico revise los niveles de Vitamina D antes de iniciar la suplementación, y una vez la has empezado, hacer analíticas de control. La toma de suplementos debe ser supervisada por personal cualificado como médicos o nutricionistas.

 

Conclusiones

La Vitamina D desarrolla un papel muy importante en numerosas funciones del organismo, y mayoritariamente se obtiene de la exposición solar pero también de algunos alimentos. Su déficit puede causar diversos síntomas, por lo que es importante que se revisen periódicamente sus niveles en sangre (en la forma 25 OH-Vitamina D), y si es necesaria la suplementación, debe ser monitorizada por personal cualificado.

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